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15 October
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Estilos educativos y trastornos de conducta. ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo con mi forma de educar?

Los niños con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) presentan en ocasiones trastornos de conducta asociados. Como profesional y como madre en muchas ocasiones reflexiono sobre mi modo de actuar y  mi propio estilo educativo y en el reflejo que éste genera en mis hijos. Imagino que muchos de vosotros os planteáis este tema en muchas ocasiones y al igual que yo encontráis que educar a un hijo es algo realmente complejo para lo que no estamos preparados. Además no sólo va a influir el estilo educativo que yo tenga sino que además cada hijo tiene su propio temperamento y lo que tal vez pueda beneficiar a uno puedo no ser tan bueno para otro. Por otra parte, aunque la descripción de los distintos estilos educativos los clasifica en varios tipos (autoritario, controlador, inconsecuente, frustrante, inhibido y sobreprotector, entre otros), generalmente tenemos a veces características de varios de ellos y no podemos clasificarnos absolutamente en alguno de ellos.

Para ser positivos y buscar una línea más clara, constructiva y sencilla os diré que tras mi experiencia profesional y personal he podido constatar que la actitud educativa más aconsejable con nuestros hijos es la asertiva.

En este estilo educativo los padres reflexionan con sus hijos sobre el establecimiento de las normas que rigen la convivencia en la familia, establecen conjuntamente las decisiones, fomentan los comportamientos positivos e inhiben los no adecuados, y en definitiva, basan las relaciones padres-hijos en el respeto mutuo y la cooperación.

Para ello es importante que los padres dediquemos  tiempo y atención a nuestros hijos para observar su comportamiento y conocer su forma de ser y de actuar. De este modo podremos destacar las conductas correctas de nuestros hijos para reforzarlas y corregir los comportamientos más desadaptados, siendo flexibles con aquellos pequeños errores que pueden cometer. Los niños que viven en este ambiente presentan mayor autonomía personal, tienen mayor iniciativa y confianza en sus posibilidades y generan una mayor autoestima.

La falta de un adecuado tiempo con nuestros hijos puede generar en nosotros, los padres, un menor conocimiento de las características y de las necesidades de nuestros hijos y fomentar las dudas y el temor a equivocarnos, lo que nos puede hacer caer en la culpa y la sobreprotección compensadora, con lo que impedimos el desarrollo de una adecuada capacidad de frustración en nuestros hijos.

Nuestros hijos deben conocer el “sí”, pero también el “no” y aprender a tolerar la frustración les ayudará a ser más equilibrados, realistas, seguros, responsables, mejorará su autoestima, su motivación por el logro y su competencia social  y ayudará a disminuir el riesgo de presentar trastornos de conducta.

No es una tarea fácil, pero te animo a intentarlo. ¿Tú qué opinas?

0 comments

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    1 año ago

    Asi se podria buscar otras posibles alternativas al tratamiento con las familias de estos ninos; puesto que determinadas aproximaciones medicas en la atencion de este trastorno se centran tan solo en el tema farmacologico, olvidando que existen pautas de interaccion de los padres con los hijos y que es imprescindible trabajar para que no se asocien otras patologias que ocasionan mayores problemas en el tratamiento del TDAH.

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    • gochando
      1 año ago

      Sobre este tema hay un vídeo que ilustra esta reflexión que haces, se titula: "Las vidas de Mario". Te recomiendo que lo veas.

      Reply

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